sábado, 1 de diciembre de 2007

REC

Dirección: Jaume Balagueró y Paco Plaza.
Guión: Jaume Balagueró, Paco Plaza y Luiso Berdejo.
Reparto: Manuela Velasco, Ferran Terraza, Jorge Yamam Serrano, Pablo Rosso, María Lanau, Carlos Vicente, Carlos Lasarte.


Parece ser que Hollywood ha encontrado en España su nueva fuente de ideas para cine de terror. Tras una ola de remakes mayoritariamente lamentables de buenas películas japonesas (The Ring, Dark Water), este año les ha tocado el turno a los filmes españoles: tanto El orfanato como REC tendrán sus propios remakes. Probablemente también Los cronocrímenes, del dios del ingenio Nacho Vigalondo (mecagoenlaputaquieroquelaestrenenyaenestamierdadepaísdesubnormales). Qué miedo, joder; si ya lo de Vanilla Sky fue un atropello... en fin. La verdad es que no sabía muy bien qué poner en la introducción; podría haber comentado lo que sea sobre los directores. Qué más da; ya no hay vuelta atrás. No estamos en Los cronocrímenes (¡Dios!, qué bien insertada esta relación).

En REC, una reportera de televisión va, junto a su cámara, a pasar una noche con un equipo de bomberos para ver cómo trabajan. La cosa se presenta aburrida pero, afortunadamente, reciben una llamada: hay que ir a un bloque de pisos. Al parecer, los vecinos han oído gritos provenientes del piso de una anciana. Cuando los bomberos y el equipo de televisión entran en la vivienda acompañados por dos policías, la mujer muerde a uno de estos. Ya podéis imaginar cómo sigue el tema.


REC es una muy buena película, más que probablemente la mejor de terror que se ha estrenado este año en nuestro país. Y, a estas alturas, difícil que sea superada. Siendo sus más claras fuentes de inspiración ese engaño que era El proyecto de la bruja de Blair y la enorme 28 días después (incluso La comunidad, por la cosa del edificio cerrado y los vecinos hijos de puta), la película nos presenta esa reciente cepa del cine gore de zombis que es el cine de infectados unido al terror psicológico que tan bien consigue la cámara en mano, efecto intensificado por el hecho de que los actores no tenían el guión entero, o éste no era seguido al pie de la letra por los directores; de tal modo, los sustos de los actores son en muchas ocasiones reales.

REC es previsible, sí, de la misma manera que es previsible siempre el cine de sustos, pero en este caso la espera que precede al brinco -y al chillido más típico del sector femenino- es más angustiosa que en ningún otro caso que yo recuerde. Esto se produce básicamente por el ya mencionado efecto de la cámara en mano (que por cierto también nos regala planos impresionantes, como ese en que cierto personaje ahoga a cierto ser) y por la conseguidísima atmósfera de opresión en que tantas buenas películas de terror se basan.

Por suerte, el guión, los directores, la productora, quien sea, no tiene reparos en mostrarnos escenas desagradables, que poseen mucho más del toque Balagueró que la hora y cuarenta de Frágiles, por ejemplo: máscaras de gas, fluidos, seres gordoamorfos, etecé (etecé es que no se me ocurren más elementos). En cuanto a Plaza... para mi vergüenza, no he visto casi nada de él, sólo Abuelitos. Y sí, abuelitos hay.


Además tenemos una crítica social muy conseguida, tanto en el tono de espectáculo morboso que la reportera (genial Manuela Velasco; a partir de ahora me tomaré en serio a todas las presentadoras que dicen que son ante todo actrices. Menos a Kira Miró, claro.) imprime a su trabajo como en el fidelísimo retrato de la comunidad de vecinos, racista, hipócrita y real.

En conclusión, nos encontramos con un filme de terror altamente recomendado, sobretodo si se ve en una sala con poca gente (qué cortarrollos son muchos, joder), que cuenta con un ambiente tenso casi constante, aunque lastrado por los minutos de una calma intermedia demasiado alargada, con humor negro, crítica social, ciertos elementos cinéfilos de serie B y una última media hora insuperable. Eso sí: prometeos firmemente que, después de verla, no pegaréis a ninguna vieja ni a ningún perro.

(Ya aparte: cuando estábamos volviendo del cine, ha salido por una puerta de una casa repentinamente una abuela en camisón, a sacar la basura, diría. No veas qué susto.)


Valoración: 7,5/10.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Beowulf

Título original: Beowulf.
Dirección: Robert Zemeckis.
Guión: Roger Avary, Neil Gaiman.
Reparto: Ray Winstone, Anthony Hopkins, Brendan Gleeson, Robin Wright Penn, Crispin Glover, Angelina Jolie, Alison Lohman.


Me gusta el 3D. No me canso de decirlo. Me parece una maravilla, por el asombroso parecido que se puede alcanzar con seres y objetos reales mediante su uso, unido a que los muñecos animados pueden hacer de forma espectacular, casi creíble, lo que en un personaje real parecería irrisorio. Cuando vi el tráiler de Beowulf -que la vendía como una obra insultantemente deudora de 300-, pensé que tenía que verla, obligatoriamente; que visualmente era algo nunca hecho.

Y es que sólo se había usado el motion-capture, que me conste, en la nefasta Final Fantasy y en Polar Express, de Zemeckis (que creo que quiere hacer todas sus futuras películas de tal modo), protagonizada por Tom Hanks. Bien: lo importante es que la animación de Beowulf, a pesar de lo bien que entra por los ojos en un primer momento, no es una maravilla. Vale, mola, pero el reparto computerizado desaprovecha las oportunidades del repartazo que se gasta el filme: Ray Winstone básicamente pone la voz, Robin Wright Penn está rarísima, lo mismo que John Malkovich, con unos ojos más singulares que nunca. Además podemos "ver" al gran Anthony Hopkins, al gran Brendan Gleeson y a la gran (por otros motivos, ¿eh?, ¿eh?, ¿eh?) Angelina Jolie, y ninguno de sus personajes llama especialmente la atención. El mejor, sin duda, Crispin Glover, que interpreta a Grendel. Repulsivo y genial.


Por suerte, y es esto lo que salva la película, contamos con unas cuantas escenas de acción impresionantes, míticas quizá. Destaco el combate de Beowulf contra los monstruos marinos, que me recuerda irremediablemente al videojuego God of War, y la más extensa lucha contra el dragón; ambas flipadísimas, pero tremendas aunque, como digo, parezcan CGs de un juego. La pelea que no llama la atención tanto es la de Beowulf contra Grendel: el protagonista se pega con el demonio en pelotas. Vale, hasta ahí bien. Pero claro, una chorra digital puede herir las sensibilidades del público, así que el director la va escondiendo con ingeniosos procedimientos, como pueden ser la colocación de un casco tapando la masa testicular, o interminables planos de las nalgas. Que digo yo, ¿qué costaba meter por ahí un taparrabos? En fin. Aparte de las luchas, a destacar la aparición del personaje de la Jolie; toda la parte de la cueva merece ser recordada.

El guión tampoco es una maravilla que digamos. La historia avanza lentamente, tomando fuerza desde la aparición de la bruja; a pesar de que el motor de la película hasta este punto es Hopkins, la cosa no convence, aparte de lo ya mencionado. Nos encontramos además con unos diálogos en bastantes puntos ridículos; el protagonista llega a repetir la frase "Yo soy Beowulf" (con ligeras variaciones, como puede ser "Yo, Beowulf") alrededor de diez veces; me creo que los héroes se las tienen muy creídas, pero con tres me queda claro.

Lo mejor es el tono desmitificador. Durante todo el metraje, las hazañas de Beowulf se van aligerando con respecto al poema -a pesar de los movimientos superheroicos, que no molestan precisamente-; la última media hora, correspondiente a la vejez del protagonista, es el mejor segmento, mostrándonos a un Beowulf hastiado, culpable, con un secreto terrible.


Nos encontramos, en defintiva, con una obra que debe mucho en cuanto a ambientación a Las dos torres (el personaje de Malkovich es Lengua de Serpiente, así, simple y llanamente), a El guerrero nº13 e incluso a El imperio del fuego (no, no por los dragones; la teórica celebración de la derrota de Grendel es clavada a una de esta) y que visulamente puede gustar mucho, resultar indiferente o no gustar, pero que indiscutiblemente cuenta con varias escenas sueltas impresionantes, y con un tono de desmitificación totalmente apropiado. En fin: que donde se pongan la rotoscopia linklateriana o el 3D puro, que se quite lo demás.

Valoración: 6/10.

sábado, 24 de noviembre de 2007

16 años sin Freddie Mercury

Aunque la entrada no tenga nada que ver con la temática general del blog, me considero moralmente obligado a dedicar este ínfimo y más que típico homenaje al mejor vocalista de la puta historia de la música.


Empty spaces, what are we living for?
Abandoned places, I guess we know the score.
On and on, does anybody know what we are looking for?

Another hero, another mindless crime,
Behind the curtain, in the pantomime.
Hold the line, does anybody want to take it anymore?

The show must go on, the show must go on,
Inside my heart is breaking,
My make-up may be flaking

But my smile still stays on.

Whatever happens, I'll leave it all to chance,
Another heartache, another failed romance.
On and on, does anybody know what we are living for?

I guess I'm learning, I must be warmer now,
I'll soon be turning, 'round the corner now.
Outside the dawn is breaking,
But inside in the dark I'm aching to be free.

The show must go on, the show must go on,
Inside my heart is breaking, my make-up may be flaking
But my smile still stays on.

My soul is painted like the wings of butterflies,
Fairytales of yesterday will grow but never die,
I can fly, my friends.

The show must go on, the show must go on,
I'll face it with a grin, I'm never giving in, oh, with the show.

I'll top the bill, I'll overkill,
I have to find the way to carry on
With the show, with the show...

The show must go on, go on, go on...

lunes, 19 de noviembre de 2007

Stardust

Título original: Stardust.
Dirección: Matthew Vaughn.
Guión: Jane Goldman, Matthew Vaughn (novela: Neil Gailman).
Reparto: Charlie Cox, Claire Danes, Michelle Pfeiffer, Mark Strong, Robert De Niro, Kate Magowan, Melanie Hill, Sienna Miller, Jason Flemyng, Peter O'Toole, Ricky Gervais.


Me quejo siempre que puedo de que ya no se hacen películas de fantasía (buenas, porque bazofios a lo Eragon no faltan); de hecho, hace un par de semanas dediqué un post a Cristal Oscuro y Dentro del laberinto, dos títulos míticos, en que hablé de ello. Con tacos y todo. Incluso estoy escribiendo el guión de una película fantástica en tono de burla cabrona, homenaje en plan Sin perdón (pero casero, claro) al género, pero sobretodo a La princesa prometida y a El ejército de las tinieblas, así como a la mejor saga de videojuegos de la historia, Final Fantasy. A quien me pregunta le comento que revolucionará el género dentro de diez años, y se creen que lo digo en coña. En fin; se me va la cabeza, pero lo que venía a decir es que Stardust me jode bastante las esperanzas. Ahora me explico; primero la sinopsis, que si no la crítica me ocupa muy poco.

En un pueblecito de Inglaterra hay un muro con una brecha. Nadie sabe qué hay detrás; sin embargo, un joven curioso pasa al otro lado. Allí descubre un mundo mágico, y encuentra a una esclava de la que, digamos, se enamora y a la que, digamos, se folla. Esa misma noche vuelve al pueblo (que por cierto, como súmmum de la originalidad, se llama Muro), pero unos meses después le llega una cesta con un bebé: su hijo Tristan. Dicen que de tal palo tal astilla y, cuando Tristan tiene dieciocho años, cruza el muro para traer una estrella caída a su enamorada. Pero tendrá dificultades mil, pues en la búsqueda de la estrella se topará con una bruja maligna que quiere encontrar la estrella para volver a ser joven, y con dos príncipes que, para llegar a ser reyes, necesitan recuperar la joya que su padre ha tirado y que, curiosamente, ha hecho caer la estrella. Estrella que, para bien o para mal, es antropomorfa y se parece a Gwyneth Paltrow.


A lo que me refería con que Stardust me había destrozado las ilusiones revolucionarias es que, entre tantas películas de fantasía de tercera, que aprovechan el éxito de El Señor de los Anillos para llevar críos al cine (aunque ya se empiezan a cansar, como revela el fracaso estrepitoso de Los seis signos de la luz), Stardust es una revolución: consigue ser un entretenimiento adecuado para los niños, y digo adecuado porque quizá es demasiado adulta; por ello, es más apropiada para los nostálgicos del género, que quedarán más que satisfechos. Además, también bebe mucho de La princesa prometida, de Willow o hasta de (¡maldito seas, Neil Gaiman!) Final Fantasy: ese barco volador es, como poco, sospechoso.

No entraré en aspectos de fidelidad literaria, porque no me he leído el libro, aunque pienso hacerlo; sin embargo, tengo entendido que la adaptación ha sido para bien, simplificando aspectos que parece ser que en la novela corta de Neil Gaiman (autor también de Neverwhere y Sandman) estaban mal explicados. Además, el toque femenino del personaje del capitán pirata fue aportado durante la traslación; a mi parecer, un toque que merece ser aplaudido, pues no sólo aporta una ironía genial al mundo del cine fantástico -el famoso guerrero sanguinario resulta ser en realidad una nenaza-, sino que además es Robert de Niro (o Pacino, o Willis, o Harrison Ford, pero ninguno mejor que Bob, por supuesto) un actor perfecto para interpretarlo. Una muy buena forma de quitarse a lo bestia ese encasillamiento en papeles de tío duro.


Michelle Pfeiffer también está bien (es Michelle Pfeiffer), pero su papel no es ni de lejos tan grande como el de De Niro, pues se queda en la típica bruja mala de cuento; un aporte es, eso sí, que las tres hermanas estén basadas en la mitología griega. Charlie Cox no destaca, pero al menos no es tan palurdo como la mayoría de protagonistas del género; Claire Danes, con un personaje precioso, me ha parecido sobreactuada, pero no la he visto en V.O., así que no sabría decir si sus gestos se corresponden con que la estrella hable de una forma especial; Mark Strong no lo hace mal. Sienna Miller sale poco, pero su presencia se agradece, como ocurría en el espléndido thriller mafioso Layer Cake, del mismo director (curioso, ¿eh? Tampoco sabía yo que el hombre estaba casado con la Schiffer, y que ella fue la instigadora del filme. Mola.). En cuanto a Ricky Gervais... bueno, la verdad es que no sé que hostias pinta su foto en el cartel. Cómo odio estos desórdenes a favor de las estrellas y, por tanto, de lo comercial, igual que echen para atrás en las listas de reparto a los críos. En fin.

Los toques cómicos le dan puntos al conjunto. Los mejores son aquellos aportados por la familia real: tenemos un cameo de Rupert Everett, que interpreta al más memo de los hermanos supervivientes, y al gran Peter O'Toole, alias Lawrence de Arabia (que se vea que sé quién es), el rey moribundo, un cabronazo donde los haya. También está por ahí Jason Flemyng, protagonista de Lock y Stock (sale también, por cierto, Dexter Fletcher, que estuvo en la prima de Ritchie y en Layer Cake, y que aquí es el segundo de De Niro/Shakespeare). Cuando uno de los de la familia real es degollado, de su cuello emana sangre azul, algo que me tuvo desopilándome varios minutos. Pero, sin duda, el mejor punto del humor "aristocrático" del filme son las apariciones de los príncipes muertos, que muestran sus heridas mortales (quemados, aplastados, etecé) y lo miran todo con burla resignada.

Pienso que hay dos tipos de historias fantásticas: las que se llevan a cabo en un mundo totalmente fantástico (Cristal Oscuro, Willow, Legend) y las que suceden entre el mundo real y el imaginario (Dentro del laberinto, La princesa prometida, La historia interminable). Stardust forma parte del segundo grupo, y lo hace de una forma típicamente genial: en Inglaterra, oculto del resto del mundo por un muro, existe un país mágico, que sus habitantes no pueden abandonar. El porqué está algo pillado por los pelos, quizás, pero da sentido a la historia en un momento concreto.



Claro que no todo es leche y miel. El guión falla en según qué momentos, y es previsible en todo momento; pero es básicamente en la recta final en la que se congregan estos defectos, pues no sabemos muy bien el porqué de que la madre del protagonista haya acabado como ha acabado (o lo dicen muy de pasada, no sabría decir), y la resolución se prevee ya desde que, nada más empezar, deducimos que el príncipe Septimus no sobrevivirá. No sabemos los medios, pero estos, como digo, resultan bastante ilógicos. Además, la batalla final es poco menos que cutre, y dura lo suficiente como para bajar nivel.

En resumen, Stardust es un soplo del preciado aire de la fantasía clásica, con magia para niños de todas las edades y humor más bien para adultos, cosas que se agradecen tremendamente en esta época de fantasía infantil fotocopiada; algo que espero que se convierta en racha ahora que, dentro de dos semanas, nos llegará al fin La brújula dorada (que por desgracia parece ser que ha sido aligerada de la crítica religiosa de las novelas de Pullman). Me consuelo pensando que, al menos, la película de mi guión no estará basada en ningún libro.


Valoración: 8/10.

PD: Así en retrospectiva, me podría haber ahorrado la sinopsis, en lo que a tamaño de crítica se refiere.

sábado, 17 de noviembre de 2007

Sobre Star Wars y Tim Burton

Un par de noticias; la primera de ella, sobre la nueva versión de la serie animada Las Guerras Clon. La serie ya existente, creada hace tres o cuatro años, era de dibujos animados, y fue realizada por Genndy Tartakowski (Samurai Jack) para Cartoon Network. Es una serie entretenida, curiosa, que funciona bastante bien como divertimento, aunque sí es verdad que promete más la versión que comento, que será en 3D y tendrá una mayor duración (los capítulos de la original duraban unos tres minutos, aunque posteriormente los alargaron). Bien: la noticia es que Lucas pretende estrenarla primero en el cine. No se sabe cómo, tan sólo se ha dicho que sería "un modo impactante de lanzar una serie de televisión impactante". No creo que salga muy bien el tema, pero vamos. Por mí tanto Star Wars como se ofrezca.


Lo que sí espero con emoción es la otra serie basada en la saga. Sí, sí: están asustados por el final cinematográfico de la franquicia y se abren tantas posibilidades como pueden. Lo interesante de esta serie es que será una serie de televisión corriente, es decir: capítulos largos y de imagen real. Más interesante aún: conectará el Episodio III con el IV, utilizando personajes secundarios de las películas como otros del Universo Expandido. Confirmado está Quinlan Vos, que aparentemente murió en uno de los innúmeros cómics basados en la saga, pero al que Lucas ordenó perdonar la vida para poder usarlo en dicha serie. También se dice que estará Shaak Ti, que en principio palmaba en La Venganza de los Sith; sin embargo, dicha muerte (dos versiones de ella, incluso) fue borrada del montaje definitivo. Estará seguro Anthony Daniels, el actor que da vida a C-3PO. Joder, se convertirá en mi serie favorita nada más estrenarse; qué putas ganas. Bueno, del de 3PO no... de lo demás, me refiero.

Cambiando de tema indiscriminadamente, Tim Burton rodará dos filmes en 3-D, a cual más interesante: una extensión de Frankenweenie y -¡atención!- una versión de Alicia en el País de las Maravillas. Frankenweenie, para quien no lo sepa, es uno de los primeros trabajos de Burton, un corto de veinte minutos en que un niño devuelve la vida mediante la electricidad a su perro fallecido. No me hace especial ilusión, puesto que el Frankenweenie original me resulta indiferente, pero siempre me apetece el 3-D, más si es burtoniano. En cuanto a El País de las Maravillas, no me preocupo: tanto si le da el toque siniestro como el toque happy me tendrá ganado. Claro que, por pedir, mejor el siniestro. Más original con respecto a la historia (eso sí: me suena un videojuego en que Alicia se carga cosas o gentes, influida por el Gato de Chesire, que siempre ha sido desagradable).

Lo único que me toca los testículos es... ¿para cuándo Grim Fandango?