jueves, 8 de noviembre de 2007

Rashomon

Dirección: Akira Kurosawa.
Guión: Akira Kurosawa y Shinobu Hashimoto (relatos: Ryunosuke Akutagawa).
Reparto: Toshiro Mifune, Machiko Kyô, Masayuki Mori, Takashi Shimura, Minoru Chiaki, Kichijiro Ueda.


He visto pocas películas de Kurosawa, la verdad. Me parece que Los siete samuráis, Ran, Yojimbo... y ya. Bueno, ahora también Rashomon, pero ni siquiera Dersu Uzala. Soy la mierda, ¿eh? Venía a decir que, aunque haya visto pocas del maestro nipón, me doy cuenta de que es uno de los mejores directores de la historia, no sólo por la innovación técnica, sino también porque la variedad de influencias que utilizó, que incluían al mismo Shakespeare (Ran, y me consta que también Trono de sangre), pasando por el western americano (Yojimbo, que posteriormente sería utilizada por Sergio Leone, sin mucha variación, la verdad, para crear la archiconocida Por un puñado de dólares), pero sin dejar de lado la cultura propia. De momento, nada de lo que he visto suyo se aleja en exceso del calificativo de "obra maestra".

En Rashomon, un leñador, un monje y un peregrino se refugian de la lluvia en el templo que da nombre a la película. Los dos primeros hablan al tercero del juicio que se ha llevado a cabo a raíz de la muerte de un noble de bajo rango y de la violación de la mujer de éste en el bosque cercano. El acusado, el bandido Tajomaru. El bandido, la mujer y la víctima dan su versión de los hechos, y lo mismo hace el leñador; sin embargo, cada versión se contradice con las anteriores.

La película es una reflexión sobre las mentiras del ser humano, dichas por orgullo y egoísmo; los tres interrogados mienten, aunque en todos casos se culpan de la muerte. El bandido lo dice que lo ha cometido por amor; la mujer, porque se vio obligada; el muerto, a través de una médium (escalofriante, por cierto, que nos lleva al mejor de los testimonios), cuenta que se suicidó por honor. Sin embargo, ninguno dice la verdad: el leñador nos cuenta su versión, diciéndonos que ni el bandido es tan romántico, ni la mujer tan inocente, ni el muerto tan honorable. ¿Quién miente? Es más, ¿alguno dice la verdad? No; todos mienten no ya buscando la declaración de inocencia, sino la aligeración de la culpa. Pero, y aun quejándose de la falsedad de los tres, el leñador tampoco es ningún ángel. El monje, atormentado, se pregunta el por qué de tanta mentira, peores que las guerras y las epidemias.

Me quedo con una de las frases del espléndido guión, que me ha parecido perfecta para transcribir en mi comúnmente cinéfilo nick del Messenger: "Aquí, en la puerta de Rashomon, vivía un demonio, y dicen que se fue porque tenía miedo de los hombres". Y, aun así, queda esperanza.


Valoración: 8,5/10.

1 comentario:

Luciano Sívori dijo...

Buen análisis! Una película maravillosa que generó un nuevo estilo narrativo. Lo interesante del Efecto Rashomon es que no hay versiones falsas, sino que están influidas por la percepción individual, los niveles de conciencia y la variabilidad.

Este célebre efecto fue utilizado en muchisimas series de tv, películas y obras literarias. En un nota que escribí comenta un poco al respecto.

Te invito a leer mi propia nota sobre esta obra y contarme qué opinás!

http://viajarleyendo451.blogspot.com.ar/2013/10/tecnicas-narrativas-ii-el-efecto.html
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Luciano