jueves, 4 de octubre de 2007

En la cuerda floja

Título original: Walk the Line.
Dirección: James Mangold.
Guión: James Mangold, Gil Dennis (basado en la autobiografía de Johnny Cash).
Reparto: Joaquin Phoenix, Reese Witherspoon, Ginnifer Goodwin, Robert Patrick, Dallas Roberts, Dan John Miller, Larry Bagby.


Hemos visto muchos biopics sobre músicos: Ray (con Jamie Foxx, sobre Ray Charles), la impresionante Bird (de Clint, con Whitaker en uno de sus dos mejores papeles, sobre... sobre Bird, Charlie Parker), más recientemente Last Days (sobre Cobain)... Walk the Line es uno más; no es el mejor, pero sí es bueno.

Tiene bastantes puntos a favor esta película de Mangold -del que, por cierto, dentro de poco se estrenará una versión con Bale y Crowe de El tren de las 3:10, a la que le tengo muchas ganas. El más obvio es que está basada en Johnny Cash, que merecía una película como pocos. Tenemos un protagonista muy conseguido, atormentado no sólo por lo típico de los músicos (drogas/alcohol y relaciones sentimentales, se entiende) sino también por sentimientos de culpa, expandida en inseguridad, arrastrados desde la infancia. La relación entre Cash y June es muy interesante, y -aquí la mayor virtud- la química entre Phoenix y Witherspoon ayuda muchísimo.


Joaquin ya había demostrado su capacidad interpretativa, pero de la de Reese no tenía yo ni idea. Pensaba que no pasaría de papeles como los de Sweet Home Alabama o las dos de la rubia muy legal (no quiero poner ese título en cursiva, parecería que me las tomo en serio). Tengo entendido que lo hizo también muy bien en Un plan perfecto y Pleasantville, pero no las he visto (después de ver En la cuerda floja, añado "aún"); fallo mío. Gordo, además. Aquí hace una grandísima interpretación de June, y se come hasta a Phoenix. Merecido el Oscar.


Otro aspecto destacable de la película es el final. Me resulta raro ver un final feliz en una película sobre un músico, pero hay que tener en cuenta que no he visto ninguna en que el protagonista no muera joven. De todas formas, el final de las vidas de June y Johnny fue más emotivo aún. Y más triste, claro.

Valoración: 7/10.

domingo, 30 de septiembre de 2007

Termina el festival de cine de San Sebastián

Ha terminado el festival de cine de San Sebastián. La Concha de Oro a la mejor película ha sido para Wayne Wang, director de esa joya que es Smoke y de varios bodrios posteriores, por la película Mil años de oración, que habla de un anciano chino que va a visitar a su hija a los Estados Unidos. Si está al nivel de Smoke, Wang me hará feliz.

La cinta de Wang se ha llevado también la Concha al mejor actor, para Henry O. La actriz española Blanca Portillo (Siete vidas, Volver) se ha agenciado el premio a la mejor actriz, por Siete mesas de billar francés, de Gracia Quejereta. El premio al mejor director ha ido a parar a las manos de Nick Broomfield por La Batalla de Hadiza; el especial del jurado, a Buda explotó por vergüenza. Fuera se han quedado Padre nuestro, de Christopher Zalla, y Promesas del Este, de Cronenberg, que se estrena este viernes.

sábado, 29 de septiembre de 2007

Faster, Pussycat! Kill! Kill!

Dirección: Russ Meyer.
Guión: Russ Meyer, Jack Moran.
Reparto: Tura Satana, Lori Williams, Haji, Susan Bernard, Stuart Lancaster, Paul Trinka, Dennis Busch.


He visto Faster, Pussycat, básicamente, porque tenía entendido que fue la fuente principal de inspiración para que Tarantino creara Death Proof. Y, en efecto, la última de Quentin tiene puntos en común con esta obra de Russ Meyer, rey de la sexploitation.

Tres mocicas jamonas conducen sus cochazos por el desierto; cuando ven agua, una de ellas, una rubiaca tonta, se mete a saco. Para que se le moje la camiseta, se entiende. Luego se pelea con otra, la del acento italiano marcadísimo, por algún motivo que no he alcanzado a comprender. Entonces sale la tercera, la jefa, la mejor, la que suelta las mejores frases y pone motes-puntazo a todo bicho viviente, y reta a las otras a ver cuál se aparta antes en un choque frontal; gana ella, por supuestísimo. Poco después, hay otra carrera contra un pijete repulsivo con pantalones cortos, que lleva consigo a una que yo pensaba que era su hija, pero que no, que es la novia; hay otra carrera (por principios, esta), y luego, otra pelea, con la jefa, cómo no, en la que ella le parte el cuello.



A partir de aquí empieza una sucesión de escenas sensuales (no hay equis, por desgracia para quien la visionara en su momento), persecuciones, choques, lucimiento de gente guapa, sobreactuaciones y muertes. Vamos, todo un goce en los años 60, y una innovación en su género, que aún hoy resulta muy divertida de ver, si bien ya no es sorprendente. Destaco el personaje del viejuno facha y lascivo. Muy grande.


Valoración: 6/10.

Visitor Q

Título original: Bijitâ Q.
Dirección: Takeshi Miike.
Guión: Itaru Era.
Reparto: Kenichi Endo, Shungiku Uchida, Kazushi Watanabe, Jun Mutô, Fujiko, Shôko Nakahara.


Creo que una de las características principales del cine japonés actual es la hipérbole. Miike, por lo menos, ejemplifica esto inmejorablemente. Es fácil escribir una sinopsis de Visitor Q: un periodista televisivo, después de haber estado apartado del trabajo por un problema, digamos, técnico durante un reportaje, graba sobre la juventud japonesa, usando a los miembros de su particularísima familia como personajes; por estas fechas, un misterioso visitante es acogido en la casa del periodista. Sin embargo, con esto no se dice nada sobre el filme.

Visitor Q no se basa en su historia, porque el hilo argumental es fino, fino, sino que critica a la sociedad (en principio a la japonesa, pero puede ser extrapolada a la occidental), destrozando todos los tabúes -sobretodo sexuales- de esta. Tenemos incesto, tenemos prostitución, tenemos maltrato doméstico, bullying, homosexualidad, sexo extramatrimonial, violación, necrofilia, asesinato y más que no recuerdo, todos ellos tratados con un adecuado tono de humor ultranegro (¿de qué otro tipo podría ser?) no descojonante, pero que sí hace al ya de por sí no muy largo metraje más corto aún.


Los personajes son todos un mundo. La hija se prostituye -haciendo descuento a los guapos- a cualquiera, incluyendo su propio padre; al hijo le pegan unos gamberros del colegio y le tiran cohetes por las ventanas de la habitación, por lo que, como liberación, pega a la madre con ese instrumento tan típicamente japonés de dar golpes a las mantas; la madre también se prostituye (de algo hay que vivir), resiste estoica los maltratos del hijo, excepto si le da los golpes en la cara, en cuyo caso se enfada muchísimo, y está frustrada sexualmente hasta que descubre que puede sacarse leche apretándose las tetas. Y qué decir del padre, un obseso sexual de moral especialmente baja, incluso dentro de tal familia, que se cree un visionario y se pone violento cuando sus ideas son refutadas. Del visitante no sé qué decir, porque no es que haga mucho físicamente (aparte de dar pedradas y apretar pezones), aunque es el que actúa como mecanismo de cohesión de los miembros de la familia y, finalmente, les conduce a la felicidad.


El valor de Visitor Q es, como ya he dicho, el pisoteo de las represiones morales como reclamo de libertad. Si bien no hay que tomarse al pie de la letra las libertades éticas con las que cuentan los protagonistas, claro. Al menos no creo que Miike quiera que nos matemos entre nosotros. Que descuarticemos los cadáveres, a lo mejor sí; es un pasatiempo muy bonito y muy recomendable, sobretodo en familia.

Valoración: 7,5/10.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Scorsese dirigirá un biopic sobre George Harrison


Parece que no todo el mundo puede elegir entre los Rollings y los Beatles. Scorsese, después de usar Gimme shelter repetidamente como parte de sus bandas sonoras y de dirigir un documental sobre el grupo liderado por Jagger, dirigirá y producirá un filme sobre la vida de Harrison, el más ignorado del cuarteto de Liverpool. ¿O ese era Ringo? El tema central de la película será la búsqueda espiritual de su protagonista. ¿Quién lo interpretará? A mí me habría gustado Daniel Day Lewis, si fuera más joven.

Fuente.