domingo, 28 de octubre de 2007

El orfanato

Dirección: J.A. Bayona.
Guión: Sergio G. Sánchez.
Reparto: Belén Rueda, Fernando Cayo, Roger Príncep, Geraldine Chaplin, Montserrat Carulla, Mabel Rivera, Andrés Gertrúdix.


El orfanato es un caso único en el cine español. Ha superado en recaudación a todas y cada una, excepto a Torrente 3 (y luego nos quejamos de que sólo hacemos películas malas), incluso a las de Amenábar, y eso que Los otros incluso contaba con un reparto internacional. Avalada por Guillermo del Toro, director de Hellboy, El espinazo del diablo o, más recientemente, El laberinto del fauno, que le valió unos cuantos Oscars a España aun siendo su creador mejicano, no es de extrañar que la película de Juan Antonio Bayona se haya beneficiado del muchísimo bombo que se le ha dado. Y no sólo en taquilla, sino que también ha sido seleccionada para representar a España en los Oscars. Anda que no sabemos ni nada.

Una mujer, Laura, va a vivir con su marido y su hijo Simón al orfanato donde se crió. Su intención es organizar allí una residencia para niños discapacitados mentales. Las cosas, por supuesto, se tuercen; Simón, que es adoptado y tiene SIDA, tiene amigos imaginarios, y en la casa hace unos cuantos más. Seis, concretamente. Una serie de acontecimientos que mejor no relato hacen que Laura se de cuenta de que los amigos imaginarios no son precisamente imaginarios. Y menos amigos.

Nos encontramos con un filme de terror muy sólido, que mantiene el ritmo durante casi todo el metraje (el interés decae ligeramente al inicio del último cuarto, más o menos, pero se recupera y se intensifica), y que cuenta con un reparto femenino notable: no solo Belén Rueda, que se ha desaprovechado vergonzosamente en la televisión, nos obsequia con una gran actuación, sino que también lo hace una Geraldine Chaplin en estado de gracia en el papel de una médium. Cuesta encontrar una película de terror que, al menos, mantenga en tensión al espectador desde el inicio de la acción en sí hasta el final, pero El orfanato lo consigue.


Todos sabemos lo complicado que es innovar en general, y en cine en concreto, y ni Sergio G. Sánchez, guionista, ni Bayona han hecho algo nuevo. Vale que la película funciona bien en conjunto, pero es que se para uno a pensar y, salvo la explicación última de los acontecimientos, todo ha sido tomado de filmes, muchos de ellos muy conocidos. La influencia más clara es Los otros (niño enfermo y con amigos invisibles que están en una casa nueva con su madre escéptica, fenómenos fantasmagóricos, madre que se vuelve loca, etecé), pero también hay mucho de El espinazo del diablo (orfanato con fantasmas de niños siniestros, enfermedades) y de ese bazofio que era la francesa El internado (las escenas finales son una copia descaradísima de las de ésta, pero más inteligibles, y hasta en el título las confunde uno). Lo mejor: que todo está perfectamente ensamblado, de forma que, en conjunto, todo funciona mejor que en las tres anteriores. Hay más influencias, me imagino, pero no se me ocurre ninguna tan clara.

Una cosa que, creo, sí ha aportado la cinta es que hay un lápsus temporal a la mitad del metraje; es decir, que a parte del típico prólogo ocurrido treinta años antes y tal, hay un intervalo de seis meses entre las dos partes en que se divide la película. Otra cosa que creo original y me ha parecido la mejor escena es la de "Un, dos, tres, toca la pared". Tremendo. Por cierto, a eso en Cataluña le llamamos "Pica paret", pero creo que en el resto de España es "Escondite inglés", no "Toca la pared". Qué más dará, ¿no? Comentar también que lo único de todo el filme que podría considerarse como muestra del estilo propio del director son las dos o tres imágenes altamente desagradables, que a las mentes de persona normal (de esto se deduce que me excluyo de tal clasificación) le molestarán. A parte, dos o tres respingos cabronazos, musiquita tétrica y subidas de volumen que ya parecen cosa obligada, y creo que no se me olvida nada.

En definitiva: El orfanato es una muy buena película, con un gran final, sorprendente pero no tan rebuscadísimo e hijo de puta como el de otras obras del género, pero que pierde si uno se da cuenta de que no tiene nada de original. De todas formas, Tarantino también toma muchísimas ideas y tramas de películas (no tan conocidas, eso sí) y poca gente le critica. Yo por descontado que no. Además, siempre se agradece una película de terror de calidad, más si es española... y mejor esto que Torrente 3, ¿no?


Valoración: 6,5/10.

sábado, 27 de octubre de 2007

Ovejas asesinas

Título original: Black Sheep.
Dirección: Jonathan King.
Guión: Jonathan King.
Reparto: Nathan Meister, Peter Feeney, Danielle Mason, Glenis Levestam, Tammy Davis, Tandi Wright, Oliver Driver.

Por Dios. Qué bueno lo de "Get the flock".

Muy pocas veces llegan a los cines películas del estilo de Black Sheep (me negaréis que mola más el título original), que aterrizó en España unos pocos meses atrás junto a Desmembrados, en una sesión doble que sí recuperó el espíritu del Grindhouse, no como otras cuyo título indica. Eso sí: sólo compraron copias unos pocos cines. Ninguno que me pille cerca. Así, me he visto obligado, sabiendo como sé que en los videoclubs que tengo cerca tampoco van a llegar y, qué cojones, porque me es más cómodo y no tengo ingresos ningunos, a bajármelas. De momento, como sólo he visto la de las ovejas, la comento. Ya haré una entrada para Desmembrados en su momento.

En un rancho de Nueva Zelanda viven un padre ganadero de ovejas y sus hijos, uno de ellos, el menor, educado y adorador del hombre; el otro, en cambio, es la oveja negra. Que conste que no he concebido eso como chiste. Por desgracia, el padre muere al caer por un barranco mientras persigue a una oveja ciega. Esto causará un profundo trauma en el hijo menor, una ovejafobia, o así. Muchos años después, el chico vuelve al rancho para vender a su hermano, que se ha hecho cargo del negocio, su parte de la herencia; sin embargo, para sacar más dineros, el ganadero está invirtiendo en unos experimentos genéticos. Dos ecologistas desatarán una infección aterradora al intentar destruir el laboratorio...


Algo huele a podrido en la Tierra Media... digo, en Nueva Zelanda. No sé si fue Peter Jackson el que inició el gore en dicho país, pero sí que es el máximo exponente, y que Mal gusto y, sobretodo, Braindead son obras maestras del género (no sé si contar Meet the Feebles, menos conocida y con marionetas, y que por cierto me gusta más aún que las anteriores), con una mezcla perfecta entre sangre, vísceras y humor. Ya hablaré más detalladamente sobre el cine de Peter Jackson, el "malo", en una entrada que estoy preparando, que incluirá chorras del calibre de Payasos asesinos del espacio exterior o Alaridos. Black Sheep sigue esa estela, y desde luego es una maravilla que llegue bien a nuestro país. ¿Que no la ha visto/ verá ni Dios? Pues claro, pero llegar llegó, que es lo que cuenta. Aunque no creo que traigan muchas más, porque no me consta que el proyecto de sesión doble fuera un éxito. No tengo datos, en cualquier caso.

Ovejas asesinas es, básicamente, un descojono. Ya la idea es impresionante: a cualquiera se le ocurriría que unos zombis atacaran a las gentes, pero, ¿unas ovejas? Enorme. Lo mejor es que el tono humorístico, a parte de algún chiste, lo imagina el espectador: los diálogos y los personajes son serios, al contrario que en la mayor parte de las obras del cine gore. Por tanto, y como todas las cosas que se toman en serio, hace más gracia. Claro que reírse con unas ovejas que muerden cuellos (y penes, claro que sí) o un tipejo que confiesa haber unido sus genes con los de una -muy bella, por cierto- oveja por medios naturales es como muy fácil.


Dejando de lado los ataques ovejiles (¿ovejunos?) y las consecuentes mutilaciones, uno de los mejores puntos es el de los hombres-oveja. Habréis pensado en hombres-lobo al leer eso; efectivamente, la mecánica es similar. La oveja mutada muerde a una persona, y esta se transforma poco a poco en una aberración de la naturaleza, fusión de hombre y borrega. Sin palabras se queda uno. Lo peor: que es curable. En fin, no todo es perfecto, y a veces los guionistas tienen un apego insustancial por sus personajes. Qué le vamos a hacer.


Valoración: 7/10.

martes, 23 de octubre de 2007

Muerte, cama y desayuno

Título original: Dead & Breakfast.
Dirección: Matthew Leutwyler.
Guión: Matthew Leutwyler.
Reparto: Ever Carradine, Gina Philips, Erik Palladino, Oz Perkins, Jeffrey Dean Morgan, Brent David Fraser, Bianca Lawson, Jeremy Sisto, Zach Selwyn, David Carradine.


Si he visto Dead & Breakfast (jamás pondré el título en español, porque pierde la chispa del original) es porque tenía entendido que salía David Carradine (pronúnciese como se lee, que mola más). Salir sale, pero... en plan cameo, nada más. Será porque su ¿sobrina? Ever, protagonista, le convenció para hacer un papelito, pero vamos, que sale como veinte segundos. Aclarado esto, procedo.

Un grupo de adolescentes va en una caravana a la boda de una amiga (interpretada, en la única escena en que aparece, por Portia de Rossi, de Ally McBeal). Deciden pasar la noche en un pueblecito; una vez allí, se acogen en el hostal del señor Wise, un budista misterioso (éste, éste es el Carradine). Esa misma noche, el cocinero que allí trabaja es asesinado; poco después, el señor Wise muere de un ataque al corazón. El sheriff impide a los jóvenes abandonar el pueblo. Al día siguiente, mientras la mayoría del grupo está en una fiesta, Johnny, primo de la novia, un chico religioso y extraño (ambas cosas se conjugan perfectamente con sólo decir que reza por los animales que atropella mientras conduce), abre sin querer una caja del señor Wise, una caja sobre la cual previamente un vagabundo ha alertado a una de las chicas...


Aunque no salga Carradine, lo cierto es que la película está muy bien. En el apartado interpretativo tenemos lo típico del género de terror independiente, o sea, nada del otro mundo, pero Carradine le da algo de glamour, y además tenemos a Jeffrey Dean Morgan interpretando al sheriff, que se hace con el protagonismo masculino, a pesar de que en principio pertenezca al chaval de la herida en la cabeza (Palladino) y al vagabundo (Fraser). Morgan no es un actor conocido: tan sólo ha aparecido en series como Anatomía de Grey o Weeds (serie que, por cierto, recomiendo a todo el mundo), pero interpretará al Comediante en la futura Watchmen (la película a la que más ganas le tengo, hoy por hoy), y -veréis- el papel le dará un empujón importante, porque el hombre es bueno.


Dead & Breakfast tiene sus mayores influencias en dos clásicos como Evil Dead y La noche de los muertos vivientes; en el primero, por las posesiones, y en el segundo, por el hecho de hacerse fuertes contra una invasión 'zombi' en una casa. Ambas cosas han sido repetidas hasta la saciedad, pero sé que La noche fue pionera en lo suyo, y me suena que Evil Dead (ODIO el título Posesión infernal, ya que condujo a esa desgracia de título aún mayor Terroríficamente muertos) también, aunque ahí ya no estoy seguro. La pelicula reproduce, como digo tópicos del género, pero burlándose de ellos: cuando el vagabundo explica cómo funciona el asunto de la caja al grupo de chavales, uno de estos comenta que "parece el argumento de una mala película de terror". Una buena forma de quitarle importancia a la chorrez argumental. Me la apunto.

No hay mucha innovación (ninguna, más bien), pero lo cierto es que la película íentretiene muy bien. La sangre, sobretodo si viene acompañada de tiros, y más si se pegan con armas bizarras (como las tuberías-llave inglesa-martillo que aquí hacen de escopeta), siempre viene bien, y el tono de humor favorece a las películas de 'terror', aunque no tengan sentido (¿por qué no atacan la casa de golpe todos los malos? En fin). Diálogos graciosetes, personajes a los que gusta que maten y música que a priori no pega nada con el ambiente. Atención al guitarrista country.


Valoración: 6/10.

domingo, 21 de octubre de 2007

Almas de metal

Título original: Westworld.
Dirección: Michael Crichton.
Guión: Michael Crichton.
Reparto: Richard Benjamin, James Brolin, Yul Brynner, Alan Oppenheimer, Norman Bartold.


En el futuro, existe un parque de atracciones donde los visitantes pueden vivir en la antigua Roma, en la Edad Media o en el Oeste americano de finales del XVIII, e interactuar con robots con forma humana programados de forma que son incapaces de hacerles daño. Los técnicos empiezan a detectar fallos en las máquinas; primero son pequeños errores pero, cuando un visitante muere y, a pesar de que la energía es desconectada, los robots siguen funcionando... pues sí, mejor preocuparse.

Lo mejor de Westworld es sin duda su premisa. El meter un western dentro de una película de ciencia ficción merece ser aplaudido, pero lo cierto es que, ni habiéndola dirigido el propio escritor de la novela en que se basa el filme (Michael Crichton, mucho más conocido por Parque Jurásico, con similitudes más que evidentes con la novela-película que nos ocupa), está totalmente aprovechada.

Se podría haber alargado considerablemente el asunto, y es que -me imagino que por cuestiones monetarias- desde que se desencadena el caos hasta que éste finaliza transcurren poco más de veinte minutos; a pesar de las muchas posibilidades de la rebelión de las máquinas, todo se reduce a una persecución llevada a cabo por el personaje de Yul Brynner, un cowboy robótico harto de que se lo cepille a balazos cualquier idiota (¿y quién hay más idiota que el tipejo este del bigote?), que tiene quizás cuatro líneas de diálogo en todo el filme, y que es una inspiración clarísima del Terminator de Cameron. Incluyendo el brillo de láser en el ojo.


Aun así, y por mucho que se nos pinte a Brynner (Los Siete Magníficos) como protagonista, su aparición tampoco pasa de los veinticinco minutos, aproximadamente. El protagonista es un soso Richard Benjamin, acompañado por James Brolin, que sí está mejor pero que no sale tanto. Y es una pena que no tenga una mayor importancia el personaje del robovaquero, porque, junto con la idea, es de lo mejor.

A pesar de los problemas mencionados, la película funciona bastante bien, además de por la idea (¿he mencionado ya lo buena que es? ¿Sí? Me la suda), por la lograda ambientación de cualquiera de los tres mundos, que nos hace desear que realmente existiera un parque de atracciones así, con increíbles aventuras por vivir (me encanta esa expresión, por ser cutre y aunque lo sea), con robots a los que cargarse impunemente y, primordialmente, con doncellas, esclavas o prostitutas barra cabaretistas a las que tirarse.


Valoración: 6,5/10.

sábado, 20 de octubre de 2007

Huelga de guionistas en Hollywood

Ya desde hace un tiempo los escritores de películas y series de televisión hollywoodienses vienen negándose a aceptar sus malas condiciones laborales. Pues bien: tras una reunión, los representantes del sindicato no han llegado a ningún acuerdo, y la huelga sigue indefinidamente. Esperemos que se mejore la situación de estos guionistas, porque su trabajo no se reconoce como es debido, aun siendo la base de todo. Por lo menos en las series, porque las películas de Hollywood, lo que es guión no es que tengan mucho.

Fuente.